Esade Creafutur: Los ciudadanos y la movilidad en Barcelona

Esade Creafutur: Los ciudadanos y la movilidad en Barcelona

 

Todos somos conscientes de que estamos a las puertas de un cambio importante en la forma en que nos desplazamos en nuestras ciudades. Los graves problemas de contaminación y congestión que afectan a las principales urbes europeas, Barcelona entre ellas, han llevado a las Administraciones a adoptar medidas que favorezcan una movilidad sostenible. 

Es previsible que estas medidas continúen en los próximos años, y en concreto aquellas que limiten el impacto del tráfico rodado. El transporte de pasajeros en la Región Metropolitana de Barcelona (sea en vehículo privado o transporte público) es responsable del 62% de las emisiones de CO2 del transporte por carretera1 . 

La Comisión Europea, de hecho, dio un ultimátum a España el pasado mes de febrero por el incumplimiento constante de los límites de contaminación atmosférica en Madrid y Barcelona y su área metropolitana. El ejecutivo comunitario advirtió de que las medidas adoptadas hasta ahora son insuficientes y se precisa mucho más esfuerzo a nivel local, regional y nacional para cumplir las obligaciones que impone la normativa de la UE y proteger la salud pública.

 Por otro lado, la adopción masiva de smartphones y objetos conectados ha permitido el desarrollo de una serie de servicios de movilidad compartida. Estos nuevos servicios ofrecen una alternativa al patrón de movilidad consolidado en las últimas décadas, basado en el vehículo privado (principalmente el coche) y el transporte público.

 Dado el contexto, este estudio pretende analizar hasta qué punto evolucionarán en un futuro las actitudes y los comportamientos de los ciudadanos en relación a sus trayectos diarios en Barcelona y su región metropolitana. Se han estudiado tres factores de cambio: los nuevos servicios de movilidad compartida; las medidas de restricción al uso del coche por parte de las administraciones; y el rol de las empresas en la movilidad de sus trabajadores.

 El estudio ha sido realizado por la Fundación Creafutur y financiado y co-construido por 11 entidades privadas y públicas: Fundación Abertis, Ajuntament de Barcelona, Àrea Metropolitana de Barcelona (AMB), Autoritat del Transport Metropolità (ATM), Barcelona de Serveis Municipals (BSM), Clear Channel, Ferrocarrils de la Generalitat (FGC), SABA, RACC, Repsol y SEAT.